Mira por la ventana, llueve mucho, y piensa que se mojará. Pero nunca va a volver. Fue tomado y torturado. Nunca va a volver. Ella no recuerda la última vez que tendió su cama o besó su frente. Llueve mucho. Sale a buscarlo, sabe que va a volver. La nieve abre camino. El viento de frente congela su mirada, no mira el camino. Corre hasta el abismo, un sin fin negro donde planea tirarse, en busca de él. Quiere acompañar a la lluvia en su único camino, lo extraña, vuela. El viento la empuja, es simplemente el fin del mundo y más allá. Pronto, o la nieve la va a tapar. Los árboles a su al rededor la protegen, elevan sus ramas para frenar la lluvia, se enrroscan entre si, la protegen. El sol renace de su invernación en las profundidades del pozo sin fin. Su mirada queda intacta, para ver la mano de su padre reposar en su hombro.
- Volviste, llegué.